Quedan solamente 300 ballenas francas boreales en el mundo y el 99% de las ballenas azules ya han sido exterminadas

Estos majestuosos gigantes son una de las muchas especies amenazadas. De hecho, un tercio de todas las formas de vida del planeta están al borde de la extinción.

 

La naturaleza está siendo devastada por la actividad humana, por los residuos que generamos y por su sobreexplotación. Pero contamos con un plan que podría salvarla: un acuerdo mundial para crear, financiar y garantizar la existencia de áreas protegidas que cubran un 20% de nuestras tierras y océanos para el 2020.

Irónicamente, 2010 es el Año Internacional de la Biodiversidad. A estas alturas, se esperaba que nuestros gobiernos ya habrían « alcanzado una reducción significativa de la tasa de pérdida de la biodiversidad. » Pero han fracasado, sucumbiendo a menudo al poder de los intereses comerciales cada vez que han tenido que elegir entre favorecer los beneficios de unos pocos o la protección de determinadas especies. Nuestros animales, plantas, océanos, bosques, tierras y ríos se están asfixiando bajo las inmensas cargas derivadas de la sobreexplotación y otras presiones.

La humanidad es el principal causante de esta destrucción. Pero aún podemos darle un vuelco: no sería la primera vez que logramos salvar a ciertas especies de la extinción. Las causas de la pérdida de la biodiversidad son numerosas y acabar con ellas va a requerir que abandonemos el recurso a las promesas vacías y vagas en las que nadie se compromete a pagar la factura. En su lugar, necesitamos un plan audaz que contenga mecanismos que aseguren su aplicación y con una financiación acorde. 20/20 es precisamente eso, un plan por el cual los gobiernos se verán obligados a ejecutar programas estrictos para garantizar que el 20% de nuestro planeta esté protegido antes del 2020 y el aumento de la financiación disponible a tal fin.

Tiene que ser ahora. En todo el mundo, el panorama cada vez es más sombrío: sólo quedan 3.200 tigres en su hábitat natural, nuestros océanos se están quedando sin peces y estamos perdiendo fuentes únicas de alimentos debido a los enormes monocultivos. La naturaleza es resistente, pero tenemos que darle un respiro y espacios protegidos para que se recupere.

Este año, los miembros de Avaaz han desempeñado un papel fundamental en la protección de los elefantes, la defensa de la prohibición de la caza de ballenas y la creación del área de protección marina más grande del mundo en las Islas Chagos. Su comunidad ha demostrado que se pueden establecer metas ambiciosas y alcanzarlas.

www.ecoticias.es

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